Dan nuevo aire al grabado con técnica que utiliza rayos láser

Juan Carlos Aguilar García
Crónica de Hoy/8 de Septiembre 2007

En el taller del artista colombiano Luis Ricaurte no hay pinceles, óleos, ni paletas de colores. Sí hay, en cambio, computadoras con sofisticados softwares de diseño, escanners y, lo más importante, una máquina de rayos láser que semeja una fotocopiadora.
Se trata de su Taller de Experimentación Gráfica, ubicado en Dr. Vélez 20, en la colonia Doctores, desde donde ha creado un nuevo método para realizar grabados a partir de rayos láser. Él lo llama simplemente lasergrafía y, asegura, “le dará un nuevo aire a la gráfica”.
En términos concretos, lo que ha hecho Ricaurte es implementar al arte tecnologías que desde hace años se utilizan en la publicidad. “La verdad es que todo lo relacionado con los nuevos instrumentos lo estabamos obviando. El láser, por ejemplo, se utiliza comúnmente en hacer cortes y rótulos”, afirma Ricaurte.
“Esa ha sido nuestra apuesta y la verdad es que hemos conseguido el interés por los críticos y los artistas”, dice Ricaurte quien asegura que “este nuevo proceso reivindica mucho a la gráfica pues la convierte en productos no vistos, lo que dará la posibilidad de un renacimiento”.
—Sin embargo, aún hay muchos creadores que se oponen a esto. Creen que la máquina hará todo.
—La máquina no termina haciendo lo que los artistas no han podido hacer. Más bien se trata de que entre la máquina y el artista se genere un producto nuevo. Es decir, es una retro alimentación entre la tecnología que nos provee cosas para llegar a límites y el artista que se los tiene que proponer. Al final es una herramienta.

NUEVO LENGUAJE.

Explica Ricaurte que la lasergrafía debe entenderse como una nueva técnica dentro de la gráfica que tiene una nueva sintaxis.
“Antes muchos decían que las impresiones digitales, los plotters, no eran gráficas, pero sí lo son. Es como un frutero que tiene manzanas, peras y mangos. Es decir, hay una variedad. Así, la lasergrafía es como una fruta más que tiene sus propias características. Qué cuál es su alcancé, bueno, eso es algo que todavía está por verse.
“Es un juego entre lo que puede generar la máquina y lo que tú le puedes dar. Hay que encontrar la propia alma. De que cuando lo veas digas: ‘Esto es producto de una nueva técnica’”.
—¿Qué pasa con la técnica tradicional?
—No hemos desplazado al grabado tradicional. No nos podemos desligar totalmente de ello. Necesitamos del rodillo que entinta, de la presión del tórculo. No podemos decir que somos totalmente autónomos de esto. Para empezar porque la máquina trabaja en términos de blancos y negros y la gráfica necesita más colores.
Por eso es que hemos tenido que hacer varias placas y entintarlas de la manera más tradicional. Digamos que la cosa va funcionando a la par. La lasergrafía es una técnica que aún está por conocerse…